¿Por qué la accesibilidad en viviendas y comunidades de propietarios es clave hoy?
La accesibilidad en el hogar y en las comunidades de propietarios no es un lujo, sino una necesidad fundamental. En el contexto actual, donde cada vez más familias conviven con personas mayores o con movilidad reducida, la falta de adaptación de edificios y viviendas puede suponer una limitación grave de su autonomía y calidad de vida.
De hecho, la urgencia es real: según nuestro informe «Accesibilidad y movilidad: mejorando la calidad de vida de las personas con discapacidad», 2 de cada 10 personas con movilidad reducida han tenido que mudarse al no poder adaptar su vivienda.
Garantizar espacios accesibles significa mejorar la calidad de vida, promover la autonomía y fomentar la inclusión social. Pero ¿qué implica realmente una vivienda accesible? A continuación, te mostramos las claves para lograrlo.
Primer paso: la accesibilidad en el edificio y la comunidad de propietarios
Antes de abordar el interior de la vivienda, el acceso al edificio es la barrera más crítica. ¿Sabías que el 60% de los portales en España tienen escaleras? Esto constituye una barrera arquitectónica enorme para usuarios de silla de ruedas o personas con movilidad reducida.
Medidas de accesibilidad en zonas comunes
- Rampas de acceso seguras: Pendiente adecuada y superficie antideslizante.
- Ascensor adaptado: Cabina mínima de 1,20m x 1,20m y puertas automáticas.
- Puertas de acceso amplias: Mínimo de 80 cm para un paso seguro.
- Iluminación y señalización: Clara y con contraste en zonas comunes.
- Pasamanos dobles: En rampas y escaleras, instalados a doble altura.
Claves para adaptar el interior: diseño de una vivienda funcional y segura
Una vez dentro, el hogar accesible debe ser funcional, cómodo y seguro. Estas son las adaptaciones esenciales que se deben considerar en el diseño interior:
- Puertas y pasillos accesibles
- Puertas interiores: Mínimo de 80 cm de ancho.
- Pasillos: Ancho mínimo de 90 cm para maniobrar con silla de ruedas.
- Baños y aseos sin barreras
El baño es uno de los espacios que más independencia proporciona.
- Lavabo: Altura máxima de 85 cm y hueco inferior libre de 70 cm.
- Barras de apoyo: En inodoro y ducha para facilitar transferencias.
- Plato de ducha a ras de suelo: Eliminando bordes o escalones.
- Diseño de una cocina adaptada
- Encimeras: Altura ideal de 85 cm.
- Mobiliario: Elementos entre 40 y 140 cm de altura.
- Zona de trabajo: Espacio libre bajo encimera para uso sentado.
- Suelos, mobiliario y seguridad
- Suelos: Antideslizantes, sin irregularidades y con contraste.
- Mobiliario: Altura y disposición adecuadas, evitando aristas.
- Nuevas tecnologías y domótica al servicio de la accesibilidad
La domótica transforma la autonomía en la vivienda, permitiendo controlar:
- Luces, persianas y puertas.
- Sistemas de seguridad y comunicación.
- Control mediante voz o aplicaciones.
Financiación: ¿por qué hay viviendas y comunidades que no se adaptan?
A pesar de la urgencia y los beneficios, la realidad es que muchas familias postergan las reformas de accesibilidad. Nuestro informe revela que un 12% de las familias no realiza las obras por la falta de recursos económicos.
Esto subraya la necesidad de impulsar subvenciones, ayudas públicas y deducciones fiscales para garantizar el derecho a la accesibilidad universal.
Ayudas de la Fundación Mutua de Propietarios
La Fundación Mutua de Propietarios actúa como un apoyo esencial. Nuestro Programa de Ayudas Sin Barreras proporciona ayudas económicas y/o financiación al 0% para mejorar la accesibilidad en edificios de viviendas de personas con movilidad reducida.
A través de las convocatorias del programa subvencionamos obras de accesibilidad en zonas comunes, como la supresión de barreras arquitectónicas o la instalación de ascensores.
Consulta nuestras convocatorias y encuentra la opción que mejor se adapte a tu comunidad.
👉 Revisa aquí las convocatorias: Convocatorias de Ayudas del Programa de Ayudas Sin Barreras – Fundación Mutua de Propietarios
Conclusión: la accesibilidad es una inversión en autonomía y calidad de vida
Una vivienda accesible no solo elimina barreras físicas, sino que abre la puerta a la autonomía, garantiza igualdad de oportunidades, preserva la dignidad e impulsa la inclusión plena. Adaptar hogares y comunidades es una inversión directa en bienestar presente y futuro.

